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La Izquierda busca su camino

Jornadas de Debate Popular
La Izquierda busca su camino

 
Juan Jorge Faundes
Punto Final


Variadas organizaciones del espectro político a la izquierda del Partido Comunista -críticas del “reformismo” y autodenominadas de “Izquierda revolucionaria”-, se reunieron en el liceo Fermín Vivaceta, de Santiago, para intercambiar opiniones sobre qué hacer ante el escenario que se abre el 11 de marzo, con el gobierno de Michelle Bachelet y la Nueva Mayoría. Convocantes y organizadores de las Primeras Jornadas de Debate Popular fueron los centros de estudio independientes Grupo de Estudios Marxistas, GEM; Estudios Nueva Economía, ENE; Grupo de Estudios de Ciencias Sociales y Política, GECSyP, y Plataforma Nexos. Leer más...

Razones para una Dictadura

Carlos Pérez Soto
Profesor Universidad Arcis

Muchos estudiantes me preguntan por las razones que llevaron a la Dictadura que empezó en este país hace cuarenta años. Politizados por las movilizaciones del 2005 y el 2011, ya han buscado por sí mismos los relatos que dan cuenta de los hechos. La muerte de Salvador Allende durante el asalto a la Moneda, el asesinato de Víctor Jara, el Estadio Nacional, Tejas Verdes, la caravana de la muerte, la tortura, los desaparecidos. Es interesante que no pregunten por los hechos --el paro de los camioneros, la intervención de la CIA, las querellas internas de la izquierda, la activa complicidad de la Democracia Cristiana-- preguntan por las razones. Los estudiantes en los primeros años de la universidad, los secundarios, sobre informados por sus búsquedas en YouTube y Google, me piden ir más allá de la trágica superficie hacia la tragedia más profunda de las causas y el sentido. Es interesante que estén dispuestos a escuchar, pero no necesariamente a creer. Me piden referencias bibliográficas, quieren que les sugiera análisis y estudios para leer. No preguntan qué ocurrió, ni cuándo ni cómo, la pregunta directa y quemante va dirigida hacia el por qué.

Yo les digo que la profundización de la Reforma Agraria generó hondos rencores en la derecha más tradicional, odiosidades cuyo eco hace que hasta el día de hoy la Democracia Cristiana, que inició ese proceso aún siendo un partido de derecha, sea vista con desconfianza y resquemor por la derecha profunda, que nunca se resignó a la pérdida de los privilegios brutales y violentos que ostentaba. Les digo que la nacionalización del cobre, de la telefonía, del hierro y el salitre, golpearon directamente las desmesuradas ganancias que las empresas trasnacionales obtenían, con la venia de los gobiernos hasta esa época, y las llevaron, junto a algunos empresarios muy chilenos, a pedir la intervención de la CIA. Les cuento que la retórica maximalista de una izquierda provinciana, que en su composición y programa apenas excedía los métodos y los objetivos de la socialdemocracia, exacerbó los ánimos en plena guerra fría, nada menos que en el patio trasero del imperialismo, ya conmovido por la revolución cubana. Les hablo de cómo las largas iras del pueblo, acumuladas durante siglos de opresión y miseria, se desbocó en una enorme revolución de expectativas que superó, como una ola furiosa, el conservadurismo pacato y opresivo de la cultura nacional, y permitió que el 45% de los chilenos siguieran apoyando a su compañero presidente aún en medio de una profunda crisis económica precipitada por el sabotaje financiado desde fuera, y aún en medio de una millonaria propaganda que llamaba al odio y a la confrontación, fomentada y financiada justamente por los que decían oponerse al odio y la confrontación.

Pero escucho yo mismo estas razones y me parecen aún insuficientes. Verdaderas, pero aún demasiado pegadas al momento y a la anécdota. En sus preguntas, en el enojo que traslucen, en mi propio enojo, veo la demanda por explicaciones de mayor alcance, con mayor sentido histórico.

Y entonces les digo que el golpe mismo, que el terror, sólo fue un medio. Un medio que, a pesar de la violencia y la tragedia fue, en realidad, acotado. Un medio que buscaba empezar una dictadura. Pero una dictadura que era a su vez sólo un medio. Una forma de restaurar privilegios pero, por sobre todo, una forma de refundar las bases que aseguraban desde hace siglos esos privilegios. Una dictadura cuya forma violenta sólo limpiaba el camino para establecer los verdaderos objetivos. Que no era importante por su forma sino por sus contenidos.

En realidad, les digo, lo que se quería era desnacionalizar el cobre, privatizar el mar. Lo que se quería era un régimen en que se pudiera privatizar la educación, la salud, el manejo de los fondos de pensiones. Se quería algo mucho más profundo y permanente que la violencia militar. Algo para lo cual esa violencia armada era, incluso, inconveniente. Se quería una dictadura con estabilidad política. Una dictadura donde puedan mandar sin contrapeso los bancos. Donde los ricos apenas paguen impuestos, y las mineras extranjeras se puedan llevar la piedra en bruto, sin pagar nada por todo lo que no declaran. Una dictadura donde los derechos laborales prácticamente no existen, o son anulados por las libertades empresariales sin contrapeso. Donde la corrupción estatal favorezca de manera invariable al interés privado. Donde los representantes no representen realmente a sus electores sino al mejor postor. Donde la apariencia de libertad de expresión sea anulada por el monopolio sobre los medios de comunicación. Donde las elecciones aseguren el poder de veto de la derecha. Una dictadura que presente como éxito económico el que seamos saqueados por las trasnacionales, que regale las semillas al capital privado, que permita que el 1% de la población retenga gane cuarenta veces más que el promedio del otro 99%.

Es por todo esto que cuando los estudiantes tratan de explicarse por qué ocurrió el golpe de Septiembre de 1973, cuando tratan de instruirse sobre las circunstancias sangrientas de la dictadura, y buscan bibliografías para ello, lo que puedo decir, lo que tengo que recomendar, desde el fondo de mi indignación es esto: miren el presente, la dictadura es hoy.
La memoria histórica de Chile no requiere ya de libros sobre el pasado. A los que quieran leer sobre las causas, a los que quieran entender la tragedia de la dictadura en Chile, lo que les diré, una y otra vez, con la viva indignación que he acumulado en cuarenta años de in-cilio, es esto: lean el presente, la dictadura es hoy.

Santiago, 3 de Septiembre de 2013.

(Columna aparecida originalmente en

http://www.elciudadano.cl/2013/09/03/81033/razones-para-una-dictadura/ )

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Revista Extraordinaria 40 Años - España

Esta revista se edita en el marco del homenaje a la figura de Salvador Allende, que se organiza por un conjunto de agrupaciones de chilenos y chilenas en España, con el apoyo de diversas instituciones españolas, para conmemorar su obra y su legado y destacar la actualidad que cobra, en estos días, su pensamiento.

En esta revista caben todas las opiniones, orientaciones y corrientes políticas que compartan este objetivo. E invitamos a todas las personas interesadas a colaborar con nosotros/as, aportando nuevas y/o diferentes perspectivas y enriqueciendo este trabajo.

Por supuesto, la responsabilidad de lo escrito es de cada firmante.

 

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Principales Tesis 40 Años Neoliberalismo en Chile

  • Chile convertido en verdadero modelo para la nueva derecha a nivel mundial.
  • Enorme catástrofe social; grosera depredación y saqueo de riquezas
  • Inversiones minería privada (cobre) $19.976 millones entre 1974 y 2006; tan solo en 2006 ganancias de $25.405 millones.
  • 99% de la población con ingresos mensuales de $680, 1% con $27.400
  • Desarrollo del modelo en dos fases:
  • Primera fase: privatizaciones y reducción del gasto estatal, con violencia represiva, política de shock.
  • Precarización del empleo, desnacionalización de los recursos naturales, privatización de la administración de los fondos de pensiones, un sistema de generosas ventajas tributarias, esos son los grandes mecanismos que han operado desde la época de la dictadura.
  • Pero:el modelo neoliberal NO fue impuesto, ni fue hecho eficaz y viable, a partir y a través de dictaduras militares. Su verdadera eficacia y profundidad ha sido implementada progresivamente a través de gobiernos civiles, por medios “democráticos”, y por coaliciones políticas que proclaman ser de “centro izquierda”.
  • Segunda fase de ampliación y profundización del modelo, gestada e implementada ahora completamente en "democracia".
  • El gran asunto ahora, en general, es la completa funcionalización del Estado respecto del interés de los empresarios privados.
  • Introducción de la lógica de gestión de las empresas privadas en la gestión de los servicios públicos.
  • Mercantilización de los servicios, particularmente clara en transporte público, educación, salud e industria alimentaria.
  • La esencia de estos mecanismos es la precarización del gasto estatal y, con ella, la conversión progresiva de todos los derechos permanentes y globales conquistados por los trabajadores en bonos y asignaciones personalizadas.
  • Precarización de las relaciones laborales; el salario base, fijo, reclamable como derecho, disminuye y es reemplazado por un sistema de bonos (por productividad, por responsabilidad, por festividades especiales, por las cualidades mostradas en la realización del trabajo), que constituyen más bien privilegios que derechos que puedan ser exigidos.
  • De manera más general, se observa un proceso de burocratización creciente al interior de la propia dinámica capitalista.
  • Burocratización de nuevo tipo, constituida como una capa enorme y creciente, volátil y fluctuante, de prestadores de funciones de dirección y coordinación que usufructúan de manera formal e informal de las ventajas que pueda proporcionarles su espacio local e inmediato de poder.
  • El disciplinamiento de los ciudadanos en torno al modelo pasa por una constante retórica “progresista”.
  • “Normalidad” y elitismo. Lo que una visión moralizante, y apresurada, podría describir como “corrupción” en realidad es parte del funcionamiento normal, ampliamente institucionalizado, del sistema.
  • Se requiereuna descripción del “neoliberalismo” profundo no ya como una prolongación exclusiva de la lógica capitalista sino, basalmente, como una combinación, una alianza de clase, entre el interés capitalista y el interés burocrático.
  • Los agentes estatales tienen intereses propios, constituyen parte de una clase social. Forman, junto con los burócratas en las propias grandes empresas y bancos capitalistas (los funcionarios directivos superiores, no propietarios), una parte del bloque de clases dominantes, que usufructúa, a partir de la apropiación y el reparto de plusvalía, de la riqueza real creada por los productores directos.
  • Profunda diferencia que separa a poquísimos grandes capitalistas nacionales (mucho menos del 1% de la población) y a los funcionarios superiores de la empresa privada y el aparato del Estado (que fácilmente alcanzan a un 10% de la población) y el otro 90% de los chilenos.
  • Para el 90% la realidad es la precariedad del empleo, el endeudamiento debido al altísimo costo que representa para las familias proveerse de servicios de salud, educación y previsión, y debido también a la gruesa usura que campea en el crédito comercial.
  • Comoefecto de esta opresión cotidiana sobre la subjetividad pública, Chile presenta cifras récord en maltrato infantil, violencia intrafamiliar, agresividad en los comportamientos públicos. Y su reverso, enormes tasas de depresión, de todo tipo de cuadros psicosomáticos, de disfunciones en las capacidades de comunicación y expresión de los afectos.
  • La protesta social en Chile está retenida, de manera subterránea, en las farmacias y las consultas médicas.
  • No es raro que sean los estudiantes, o los pobres absolutos en la periferia de las ciudades, o los hinchas del fútbol, los que expliciten masivamente la violencia social contenida.
  • Los estudiantes sintomatizan el malestar en las familias, y ante su propio futuro.
  • Los pobres absolutos descargan su rabia contenida cada vez que hay algún evento público masivo.
  • Tendrán que cosechar tarde o temprano las tempestades que incubaron.